Motivación en el trabajo

¿Cómo hacer para lograr motivación en el trabajo?

La motivación en el trabajo es un factor determinante a la hora de entregar productos de calidad, como dueños de empresas o emprendimientos debemos entender que gran parte de los resultados de nuestro talento humano tiene que ver con que tan motivado se sienten en su espacio.

El ser humano por naturaleza necesita estar motivado para realizar las acciones, no morir de hambre nos motiva a buscar comida, no morir de frío nos motiva a buscar abrigo. En las labores sucede lo mismo, necesitamos motivación en el trabajo para ser más eficientes.

Formas de mantener la motivación

Emocional: todas las personas necesitan que su trabajo sea reconocido, y más en un trabajo. Como jefe hacer reconocimientos en público de aquellos que hagan un buen trabajo o se destaquen es importante. También los reconocimientos en privado, hacer sentir que cada uno dentro de la compañía es importante.

Monetario: los incentivos monetarios, como bonos, en un primer momento crean una sana competencia entre los trabajadores. Esta forma de incentivar tiene que ser constante para que los trabajadores no se sientan desplazados.

Es importante entender que la motivación en el trabajo es un trabajo de ambas partes, de los empleadores o jefes como aquellos que deben promover los incentivos. Y por parte de los trabajadores por las ansias de aprender, y de amar lo que hacen.

Otra forma de incentivo que se encuentra en el medio de las anteriores es los cursos, ya que representan una inversión por parte de la empresa, y por parte del trabajador es un reconocimiento, ya que lugar de trabajo cree en ellos e invierte en su educación.

Crearles nuevas oportunidades a los trabajadores, proponer cosas nuevas en el entorno laboral también son formas de hacer la motivación nunca baje, de esa manera crear un ambiente sano donde se puedan desarrollar todas las capacidades.

valores humanos

Valores humanos que potencian tu desarrollo

La vida es un constantemente aprendizaje, y los valores humanos deben ser un pilar dentro de nuestra evolución. El desarrollo es inevitable, pero nunca debemos olvidar de dónde venimos para que nuestro crecimiento sea integral.

Los valores son necesarios para que el crecimiento sea realmente humano, si desarrollamos todo nuestro potencial, pero vamos dejando de lado los otros aspectos de nuestra vida, seremos seres incompletos o infelices.

Potenciar el humano

En las empresas siempre se busca tener los mejores trabajadores, los que más produzcan o los que tengan altos índices de crecimiento. Esto debido a que todos quieren tener la compañía más rentable o la que posea más renombre.

Si eres jefe o te encuentras emprendiendo, debes recordar que trabajas con personas, y que cada una va más allá que una serie de números o una serie de resultados. A través de los valores podemos sacar el máximo potencial de nuestros trabajadores.

Desarrollar sana convivencia, una convivencia llena de respeto, de tolerancia y amor por lo que hacemos. Estos valores no solo aplican para aquellos que tienen cargos gerenciales. Si somos empleados también debemos aplicarlos.

Aprender a convivir hace que nuestro potencial se desarrolle, ya que incentiva a los demás a enseñarnos sus conocimientos, y estos suman a nuestra evolución como trabajadores y como personas. Por otro lado, compartir nuestros conocimientos genera una alimentación reciproca con los otros.

Los valores como potenciadores integrales deben estar presentes en todas nuestras relaciones, saber valorar a los demás y sentirnos valorados por ellos, es importante. No importa que tanto potencial tengamos, si los otros no lo reconocen podemos caer en frustración y tal vez no llegar a nuestro mayor nivel.

Tolerancia, respeto y sobre todo amor, son aquello valores indispensables en todas las relaciones humanas, sea cual sea su etapa, desde una pareja, un trabajo o simplemente esas personas que nos encontramos en la calle. Los valores humanos es que lo que nos hará seres más valiosos.

personas asertivas

5 razones para rodearte de personas asertivas

La asertividad como valor esta sumamente bien valorado, y las personas asertivas aun más. Podemos diferenciar tal vez los dos grandes ámbitos en que nos desempeñamos, el ámbito laboral y el ámbito personal.

Dentro del ámbito laboral es importante contar con personas asertivas, como jefes, compañeros de cargo o como gente a nuestro mando. Una persona con esta característica es capaz de defender su punto de vista de manera respetuosa, y en caso de ser nosotros quien está cometiendo un error, permite que lo señale sin hacernos sentirnos culpables.

En nuestra vida personal es aun mejor, porque son capaces de señalarnos nuestros errores sin crear resentimientos y de celebrar nuestras victorias sin adularnos.

Razones para rodearnos de personas asertivas

Confianza: la asertividad en la comunicación nos da seguridad a la hora de discutir con alguien, garantiza el respeto y la sinceridad por parte del otro.

Durabilidad: la amistad o la relación de trabajo con personas asertivas suelen ser duraderas, esto porque no tienen miedo de decir que les molesta u incomoda, de esta manera trabajan para que las situaciones no se repitan.

Respeto: si bien en algunos momentos se puede tomar como agresividad, en realidad una persona asertiva valora mucho el respeto y de esa manera procura darlo en todos los ámbitos de su vida.

Credibilidad: si pueden hacer algo, lo dirán y cuando no puedan no tendrán pena en informarlo. Una persona asertiva no se cargará de trabajo que no pueda hacer, solo hará lo que se siente capaz para entregarlo con la mejor calidad posible.

Tolerancia: las opiniones en los temas son tan diversas que en algún momento encontramos contrarios, las personas asertivas saben identificarlos y como comunicarse con ellos. Por eso son buenos negociadores, saben escuchar y argumentar sin tomarse comentarios de manera personal, se enfocan en crear una buena comunicación.

Humildad vs arrogancia

Humildad vs arrogancia ¿Cuáles son las diferencias?

Si bien en un primer momento podemos pensar que ambas cosas son totalmente contrarias, al indagar un poco en el tema nos daremos cuenta que la humildad vs arrogancia está más cerca de lo que parece.

Un ser humilde es siempre bien apreciado en todos los ambientes, suele adaptarse con facilidad y logra entablar relaciones interpersonales de provecho; por otro lado, un ser arrogante suele causar una mala primera impresión, a veces estas personas que están en extremo orgullosos de sus éxitos se vuelven repelentes.

¿Qué tan alejados están la humildad vs arrogancia?

Existe una figura que podemos catalogar como la falsa humildad, es decir, la actitud que pueden tomar algunas personas al pensar que son humildes cuando en realidad lo que hacen es disfrazar la arrogancia. Un ejemplo puede ser: yo podría hacer esta acción y eso te haría mal, pero soy humilde y no lo hago.

Frases como esa demuestran cierto grado de arrogancia, como forma de ejercer poder en el otro. Se puede expresar de esta forma, una amenaza contenida. En cambio, la humildad no amenaza, solo reconoce.

Un ser humilde es capaz de conocer sus capacidades, sin menospreciarlas y sin exagerarlas, además están dispuestas a compartir sus conocimientos y aceptar que alguno de sus alumnos o compañeros puedan ser mejor.

La falsa humildad es aun más nociva para las relaciones humanas que la arrogancia por si misma, ya que en muchos de los casos la arrogancia puede ser una parte de la personalidad de alguien y en cierta manera puede ser controlado.

En cambio, la falsa humildad va haciendo daño dentro de las relaciones, creando comentarios que hieren o manipulan a quienes los escuchan, y creando una sensación de falso bienestar de quien los dice.

Ser humildes nos va a ayudar a relacionarnos de una mejor manera con todas aquellas personas de nuestro alrededor y a mejorar las relaciones que ya tenemos.